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Cómo iluminar un cuadro

Publicado en18/04/2021
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Los elementos decorativos como las estatuas, las plantas o los cuadros aportan relieve y sofisticación a su interior. Los cuadros, en particular, son muy apreciados por su carácter elegante, refinado y atemporal. Para realzar aún más su aportación estética, una buena iluminación es esencial. Sin embargo, en el mercado existen numerosos modelos de iluminación y puede resultar complicado elegir cómo iluminar un cuadro en casa. Por eso conviene tener en cuenta algunos parámetros antes incluso de elegir el tipo de iluminación adecuado.

 

El tamaño del cuadro

 

El primer parámetro que hay que tener en cuenta al elegir la iluminación de un cuadro es su tamaño. Si su cuadro es relativamente pequeño, un aplique para cuadros es más que suficiente. Puede elegir entre modelos de aplique para cuadros con bombilla LED, fluorescente o halógena. En cambio, para un cuadro mucho más grande, se recomienda iluminarlo con focos en carril instalados en lo alto. La principal ventaja de estos focos es que difunden una luz mucho más homogénea y menos agresiva, evitando al mismo tiempo la aparición de sombras sobre el cuadro. Esta solución también es adecuada para cuadros colocados uno tras otro. Así, cada detalle, cada línea y cada color del cuadro quedan perfectamente revelados. Cuando compre su lámpara, tome nota del tamaño de su cuadro para no elegir una lámpara demasiado pequeña o demasiado grande.

 

La ubicación del cuadro

 

En un dormitorio, en un salón o incluso en un pasillo, la ubicación del cuadro también influye mucho en la elección de la iluminación adecuada. En un dormitorio, por ejemplo, un cuadro quedará perfecto junto a la cama, a unos treinta centímetros por encima de la mesita de noche. Así, el cuadro se beneficia de la luz suave y cálida de la lámpara de mesita situada debajo. En un salón, en cambio, el cuadro suele colgarse en una pared cerca del sillón o del sofá, a la altura de los ojos. En ese caso, la iluminación del cuadro corre a cargo de un aplique de pared o de una lámpara de sobremesa. Por último, también es habitual colgar cuadros en la pared del pasillo, uno tras otro o acompañados de otros objetos de arte y decoración. En este caso, lo ideal para realzar el cuadro es un foco empotrable en el techo. Sea cual sea la estancia en la que cuelgue el cuadro, es importante tener en cuenta los puntos de luz ya existentes (lámpara colgante, lámpara de pie, lámpara de sobremesa, apliques de pared, etc.). Por ejemplo, una mala orientación de la luz principal de la sala dejaría el cuadro en penumbra, lo que restaría atractivo estético.

 

No exponerlo directamente a la luz natural

 

En cuanto a la ubicación, es esencial que el cuadro no quede expuesto directamente a la luz natural. La luz natural emite rayos UV e IR que, a largo plazo, alteran los colores y los relieves de un cuadro. Por ello, conviene elegir paredes perpendiculares a los ventanales y ventanas, e instalar protecciones como cortinas o un estor. Esta precaución adicional le permitirá conservar los colores del cuadro.

 

La temperatura de color y el IRC

 

Al igual que la luz natural, las lámparas emiten una temperatura de color que puede contribuir a conservar o a deteriorar el lienzo. Por eso, en función de la antigüedad del cuadro, es necesario seleccionar la iluminación según la temperatura de color que emite. Para cuadros modernos o restaurados recientemente, la temperatura de color ideal es de 4000 K, con un blanco neutro. Para cuadros más antiguos, opte por una temperatura de color suave de 3000 K, que ofrece un tono ligeramente amarillento. Más allá de estos valores, se corre el riesgo de desvirtuar los colores del cuadro, o incluso de deteriorarlos con el tiempo. Además de la temperatura de color, el índice de reproducción cromática o IRC también es una excelente referencia para elegir la iluminación de un cuadro. Cuanto más alto sea el índice, más se revelarán y realzarán los colores. Por eso, elija lámparas con un IRC igual o superior a 80 para iluminar sus cuadros.

 

Los distintos tipos de iluminación para cuadros

 

Una vez tenidos en cuenta todos los parámetros anteriores, ya puede elegir entre las siguientes lámparas para cuadros:

  •   El aplique para cuadros: diseñados específicamente para iluminar cuadros, estos apliques lucen un diseño sobrio y elegante y ofrecen una iluminación óptima del lienzo desde arriba. El aplique para cuadros difunde una luz indirecta con un ángulo de 30°, lo que crea un ambiente sobrio y elegante. Para un aplique de este tipo, elija lámparas LED o tubos fluorescentes, teniendo en cuenta el tamaño del cuadro.
  •   La lámpara de sobremesa: si su cuadro está colgado sobre una mesa, un escritorio o cerca de una estantería, la lámpara de sobremesa es perfecta para iluminarlo. También aquí, opte por bombillas LED con una temperatura de color de entre 3000 K y 4000 K para realzar bien su cuadro.
  •   Los carriles de focos : instalados en el techo, los focos en carril difunden la luz sobre un amplio perímetro en dirección al cuadro. Esta iluminación de zona permite eliminar las sombras y los reflejos que pueden restar belleza al cuadro. Los focos suelen incorporar regulador de intensidad, lo que ofrece una gran libertad de control. Para una distancia de iluminación de 2 m a 2,50 m, elija focos de 12 W con un ángulo de haz de 10° a 15°.
  •   Los focos empotrables: muy discretos y modernos, los focos empotrables permiten una iluminación focal, pero también individual del cuadro, gracias a su sistema orientable. Su gran ventaja es que pueden iluminar un cuadro tanto desde el techo como desde el suelo. Para iluminar desde el suelo, se recomienda aplicar un ángulo de haz de 10° a 20° a una distancia de 50 cm del cuadro. El resultado es sencillamente excepcional y aporta estilo y sofisticación a su interior.
  •   Los focos de sobremesa: con diseños variados, los focos de sobremesa son una excelente opción para iluminar un cuadro a poca distancia. También en este caso, hay que aplicar un ángulo de haz de 10° a partir del centro del cuadro.
  •   Las lámparas de pie: muy decorativa y contemporánea, la lámpara de pie difunde una luz suave y agradable que realzará el cuadro, pero también toda la estancia en la que se instale. Disponible en varios estilos (industrial, campestre, clásico, neorretro...), la lámpara de pie aporta relieve y estética a su interior, al tiempo que cumple a la perfección su función de lámpara funcional. Además, puede servir también como elemento decorativo en la estancia o el espacio donde se encuentren sus cuadros.
  •   La tira LED: instalada en el marco del cuadro, una tira LED crea un halo de luz que ofrece una iluminación indirecta muy elegante y funcional. Este tipo de iluminación aporta un toque de modernidad e innovación, a la vez que realza los colores y los motivos del cuadro.
  •   El proyector Wendel: también conocido como proyector óptico de recorte, el proyector Wendel es el sistema de iluminación ideal para iluminar un cuadro. Muy utilizado en museos y en inauguraciones de exposiciones, difunde una luz homogénea y suave que da la sensación de que la luz emana del propio cuadro. Este sistema concentra toda la atención de los invitados en el cuadro y revela hasta el más mínimo detalle de la obra. Un proyector Wendel puede instalarse en el techo o disimularse en un mueble de la estancia. Al tratarse de un sistema de iluminación muy técnico y especialmente delicado, la instalación del proyector óptico de recorte debe realizarla un profesional.

 

Elija bombillas LED

 

Para iluminar un cuadro, las bombillas LED ofrecen numerosas ventajas frente a las bombillas clásicas. La primera es que no emiten calor, lo que contribuye a la conservación del cuadro. Segunda ventaja: tienen una vida útil mucho más larga que las bombillas halógenas, de 2 a 5 años. Tercera ventaja: las bombillas LED tienen un excelente índice de reproducción cromática (IRC), que alcanza 98 en los modelos más eficientes. Cuarta ventaja: una bombilla LED consume hasta un 80 % menos de energía que una bombilla clásica. Última ventaja, y no por ello menos importante: una bombilla LED no emite rayos UV ni IR, lo que garantiza la conservación de los colores y del lienzo. Además de ser económicas, las bombillas LED ofrecen una luz lo bastante difusa para iluminar eficazmente un cuadro y le acompañarán durante mucho tiempo. Son, por tanto, la fuente de luz ideal para iluminar sus cuadros de forma económica, ecológica y duradera.

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