Guía deco: relax y fiestas
Guía deco: relax y fiestas
Aunque la función principal, y evidente, de la luz es iluminar una estancia, no deja de ser un elemento decorativo en toda regla, capaz de transformar, ampliar o reducir el volumen y el espacio según cómo se utilice; es decir, según los tipos de lámparas que se empleen y también, y quizá sobre todo, según dónde se coloquen. Así, el ambiente que se quiera crear, ya sea para relajarse o, por el contrario, para una velada especial, dependerá en gran medida del juego de luces y de la relación que estas mantengan con la distribución de su salón, por ejemplo.
Nochebuena, Nochevieja, cumpleaños, recepciones
En la vida de una casa o de un piso hay momentos que rompen con la rutina diaria. En estas ocasiones, más numerosas de lo que parece si lo pensamos bien, como los cumpleaños, las cenas de Nochebuena y Nochevieja o las recepciones, conviene saber adaptar el interior a estas veladas excepcionales. Lo primero es elegir lámparas adecuadas, es decir, que se utilizarán principalmente en estas ocasiones. Por ejemplo, puede elegir plafones de vidrio o de plástico transparente para que la luz se refleje, o incluso jugar con el efecto espejo añadiendo a la luz vertical una luz horizontal, con una lámpara de mesa, que aportará un efecto centelleante a la iluminación de la estancia. El secreto de una luz pensada para las grandes ocasiones es la sorpresa y el lujo, así que no dude en considerar sus plafones o lámparas de araña como objetos decorativos en sí mismos, además de por su capacidad de iluminar. ¡Y no dude tampoco en sustituir sus bombillas habituales por bombillas de efecto centelleante!
Crear un ambiente relajante
Para descansar de esas locas noches de fin de año o de una cena que se alargó hasta altas horas de la madrugada, nada mejor que una iluminación relajante para desconectar y «recargar las pilas». En primer lugar, y es casi una obviedad, para crear una luz tenue hay que dosificar con sutileza las fuentes de luz para que pierdan su brillo y lo sustituyan por una especie de manto de luz. Para ello, conviene multiplicar los puntos de luz en la estancia, dando prioridad a las halógenas y a los plafones o apliques, así como a las lámparas de araña, con intensidad regulable. También es posible sustituir las bombillas habituales por bombillas de colores, que crearán un ambiente cálido y profundo, ideal para relajarse.